[Review] Rogue One: Una Historia de Star Wars La grandiosa precuela que todos esperábamos

Desde aquel momento en que Disney adquirió todo Lucasfilm y anunció sus planes por expandir el universo Star Wars, sabíamos que iba a ser una tarea difícil para la casa del ratón complacer tanto a fans y nuevos espectadores. Su primer intento llegó con El Despertar de la Fuerza, que si bien fue una película lo suficientemente buena para renovar la nostalgia, no fue precisamente la renovación de una saga de culto. Ahora es el turno de Rogue One: Una Historia de Star Wars, el primer spin-off de esta franquicia, y que a diferencia del Episodio VII, nos presenta algo diferente, emocionante y más oscuro…algo nuevo.

En Rogue One nos encontramos con que el director militar del Imperio, Orson Krennic (Ben Mendelsohn) a secuestrado al científico Galen Erso (Mads Mikkelsen) para construir un arma capaz de acabar con la Rebelión y poner toda la galaxia a merced del Imperio.

Galen dejó atrás a su hija Jyn Erso (Felicity Jones), quien es reclutada años más tarde por la Rebelión para rescatar a su padre y robar los planes de la superarma conocida como la Estrella de la Muerte junto con el Capitán Cassian Andor (Diego Luna) y el droide imperial reprogramado K-2SO (Alan Tudyk). En el camino se les unirán el protector del templo Jedi Chirrut Îmwe (Donnie Yen), Baze Malbus (Jiang Wen) y el piloto imperial desertor Bodhi Rock (Riz Ahmed).

Desde los primeros minutos uno puede notar la diferencia de esta película con respecto al resto de la saga debido a la ausencia del clásico texto inicial. Es inicio un poco lento pero que poco a poco va construyendo esta nueva historia hasta llegar a un estrepidante tercer acto lleno de muchas acción y combate. Además, el tono que maneja es más oscuro y menos familiar que cualquier otro episodio de la saga.

Doy gracias a Disney por finalmente haber tomado el riesgo de salirse de la zona de confort y hacer algo para revigorizar la franquicia. Rogue One corre a cargo del director Gareth Edwards (Godzilla), quien en diversas ocasiones dejó claro que lo que él quería era dejar su marca y hacer de este spin-off una película de “guerra”. Y es precisamente eso lo que logra, Star Wars siempre tuvo acción pero su enfoque nunca fue bélico como lo hemos visto aquí, y el cineasta deja su marca con secuencias increíbles, reflejando la realidad de estos conflictos.

Asimismo, Rogue One ya no divide a los bandos en simplemente los Rebeldes son los buenos y el Imperio es el malo porque sí. Ahora podemos distinguir que incluso miembros de la rebelión tienen que nadar en un área gris donde no todo es bonito y sus actos – mismo que consideran justificados – tienen sus consecuencias en el mundo y en ellos mismos. Ya no es tanto ficción, sino un reflejo de la realidad.

Por otro lado tenemos a los personajes, un arma de doble filo en este largometraje. Todos los personajes son interesantes, diferentes y con sus propias motivaciones. Es más, Krennic, el villano en turno, reluce por no ser genérico, al contrario, podemos entender que su misma ideología militar es lo que lo maneja. Sin embargo, me hubiera gustado conocer un poco más de algunos otros personajes, en especial de Bodhi y cómo fue que tomó la decisión de desertar de las filas imperiales.

Y para los que tienen la preocupación de la participación de Lord Vader, quedarán complacidos al verlo como el temible Sith Lord que es. Su tiempo en escena es poco pero le sacan el provecho.

Otro pequeño punto negativo es que Grand Moff Tarkin está de vuelta gracias a la tecnología. Peter Cushing, quien da vida a este personaje, falleció en 1994, y decidieron insertarlo de manera digital, y cada vez que lo veía me resultaba una gran distracción por su contraste frente al resto del elenco real.

Ya para el final, tenemos uno de los mejores cierres en toda la franquicia con grandiosos y explosivos combates y concluyendo con la conexión con A New Hope. No había forma de crear este puente de mejor manera.

Rogue One es la prueba de que hay que arriesgarse más a menudo a hacer las cosas diferentes, salirse del guion un poco, tomar un rumbo distinto, algo que le hacía falta al universo de Star Wars.

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