[Review] Trainspotting 2: La Vida en el Abismo Los años pasaron y ellos siguen en el mismo lugar

“Escoge la vida. Escoge un trabajo. Escoge una carrera. Escoge una familia. Escoge una puta televisión grande, escoge lavadoras, coches, discman y abrelatas eléctricos. Escoge buena salud, bajo colesterol, y seguro dental. Escoge pagos de hipoteca por cuotas. Escoge tu primer hogar. Escoge a tus amigos. Escoge trajes de poliester y maletas que combinen. Escoge un apartamento de tres habitaciones en alquiler en medio de un montón de putas fábricas. Escoge emborracharte y preguntarte quién coño eres un domingo por la mañana. Escoge sentarte en ese sofá, viendo programas de concursos que entumezcan tu mente y aplasten tu espíritu, mientras te metes una comida basura por la jeta. Escoge pudrirte al final de todo, estando sólo en una casa miserable, nada más que una vergüenza para los mocosos egoístas y malcriados que engendraste para reemplazarte. Escoge tu futuro. Escoge la vida… ¿Pero por qué querría hacer yo algo así? Yo escogí no escoger la vida. Yo escogí algo más. ¿Las razones? No hay razones. ¿Quién necesita razones cuando tienes heroína? 

Con este monólogo y una secuencia dinámica acompañada empezaba Trainspotting, una de las películas que marcó a toda una generación al no ser el típico blockbuster sino un filme que se arriesgaba por su temática, y que de la mano de Danny Boyle nos muestra que el destino no está marcado, sino que eres tú con tus acciones quien lo define. Han pasado 20 años y llega a nosotros la segunda parte de nombre “T2 Trainspotting: La Vida en el Abismo” con su elenco original, con el mismo director y con la muestra de que a pesar del tiempo, algunas cosas nunca cambian.

Como bien decía, han pasado 20 años y Mark Renton (Ewan McGregor) ha regresado a Escocia  para reunirse con sus viejos amigos Spud (Ewen Bremner), Sick Boy (Jonny Lee Miller) y Begbie (Robert Carlyle). Claro que ellos no todos ellos estarán muy contentos luego de que se fugó con todo el dinero en la primera película.

En todo ese tiempo, ¿han aprendido algo? ¿Han dejado atrás sus decepciones, peligros, drogadicciones y temores? No realmente, también ellos están de vuelta.

Muchos se preguntarán si esta segunda parte es mejor que su antecesora a lo que podemos decir que es buena pero no llega al grado de superarla. Boyle hace un impecable trabajo al traernos un guion excelente con tomas muy psicodélicas, tal como su primera entrega pero se siente que no arriesgo y decidio jugar a lo seguro.

No era cosa fácil superar la original, pero tampoco demerita la grandiosa obra que nos entrega en esta ocasión. Que haya pasado tanto tiempo en la historia y en la vida real juega a favor de esta película.

Hay varias escenas flashbacks que inyectaran aún más nostalgia y sentimiento en ti, en especial si fuiste de los que vio la primera en las salas de cine. La banda sonora es excelente y de nueva cuenta toma una papel fundamental para contar la historia, siempre acorde a lo que nos quiere transmitir la escena en curso.

Pero lo que debemos realmente destacar es el mensaje que nos deja esta secuela el cual, muchos de los jóvenes deberían de analizar a profundidad sobre todo aquellos que dicen que van en contra del sistema. Aquí nos muestran como no debemos confundir el no estar atado a una sociedad regida por reglas opresoras con hacer de la vida un reverendo desastre, puesto que al final hay repercusiones que por más que uno quiera, no hay manera de reparar lo que ya está hecho.

Asimismo se cumple una vez más que, cada ocasión en que se presenta una oportunidad, la traición viene acompañada. Y a pesar que los años pasan, T2 nos enseña que nuestros protagonistas no aprendieron nada, no maduraron y siguen enganchados en los mismos problemas.

El tiempo no hace que las cosas cambien y ellos siguen tan abandonados como antes, nunca cambiaron, nunca se fueron de casa…

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