[Review] Valerian y la Ciudad de los Mil Planetas Un espectáculo visual de ciencia ficción, y nada más

Luc Besson tuvo que esperar mucho, pero muchísimo tiempo para tener la oportunidad de plasmar en pantalla Valerian y la Ciudad de los Mil Planetas, la adaptación de las novelas gráficas “Valerian and Laureline” del escritor Pierre Christin y el artista Jean-Claude Mézière. Y sí, es toda una exposición visual de ciencia ficción pero con algunos problemas que le evitarán sobresalir como el cineasta lo hizo con El Quinto Elemento.

La historia se sitúa en el año 2740, existe una enorme estación espacial conocida como Alpha (o la Ciudad de los Mil Planetas) donde miles de especies de todos los confines del universo se han instalado para compartir sus conocimientos. En este lugar existe un ambiente de armonía y tranquilidad, pero un misterio peligro amenaza la vida de existencia de Alpha.

Es aquí donde entran el Mayor Valerian (Dane DeHaan) y la Sargento Laureline (Cara Delevingne), dos operativos especiales encargados de mantener la paz quienes poco a poco irán descubriendo aquél misterio que amenaza Alpha. No diré más para entrar en territorio de spoilers.

Hay que destacar la perseverancia de Besson de aguantar todos estos años para por fin darle vida a un proyecto del que se enamoró desde que era chico, esperando el momento tecnológicamente adecuado para presentarlo. El cineasta aprovecha los efectos visuales de manera espectacular, presentándonos una gran variedad de exóticos paisajes y criaturas en conjunto con la secuencia de escenas.

Y es precisamente una de estas secuencias, la del Gran Mercado, una de las más brillantes, pues se lleva a cabo entre distintas dimensiones. Las personas van caminando por el vacío desierto, pero usando unas gafas especiales, pueden ver e interactuar en este mercado transdimensional, en donde Valerian y Laureline, cada uno por diferente lado, hacen de las suyas al inicio de la película.

No obstante, Valerian no resalta en la parte narrativa como me hubiera gustado, y el manejo de la historia carece por momentos de elocuencia y añadiendo escenas que no le aportan nada a la misma. Tiene el mismo estilo que El Quinto Elemento con la mezcla de acción y un poquito de humor, pero no la ejecución. No es terrible pero tampoco es extraordinaria.

La película carece de profundidad en la historia, y en especial en la relación amorosa – o intento de ella – entre Valerian y Laureline, pues nunca encuentra esa conexión ni interés con el público. Los diálogos no ayudan, y a pesar de que se nota la química entre Cara y Dane, sus personajes no tienen el desarrollo suficiente como para hacernos creer que existen sentimientos entre ambos.

No voy a negar que disfruté Valerian y la Ciudad de los Mil Planetas y casi ni sentí las 2 horas de duración, pero tratándose de Besson y del material por el que fue inspirada, nunca pudo alcanzar el potencial que esperaba. Por otro lado, quizás tampoco era la intención del cineasta hacer algo “revolucionario”, pues el mismo comentó que la película la hizo para su yo de 10 años quien leyó por primera vez el cómic.

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