Como los Open World arruinaron mis juegos favoritos Del amor al odio unas 40 horas después

Los Open World son una tendencia en el mundo Gamer, ¿para qué hacer que para que el jugador llegue del punto A al C tenga que necesariamente pasar por el B? si desde un inicio le podemos dar la libertad de escoger de entre todo el abecedario. Suena viable y esta forma de diseñar los juegos nos permite tener horas y horas de diversión, entonces, ¿por qué arruinaron mis juegos favoritos?

Open World Zelda

Los Open World son bastante interesantes en el gameplay, pero añaden complejidad a los desarrolladores en otros aspectos relevantes, que les dificulta construir el juego perfecto. Las incógnitas que ilustran está dificultad son: ¿Cómo hago para contar una historia compleja si el jugador puede elegir su camino? ¿Cómo hago qué cuando el jugador llegue a la conclusión de la historia se interese en probar todo el gameplay que mi título puede ofrecer?

Mis juegos favoritos son la franquicia The Legend of Zelda y Metal Gear Solid, juegos que se caracterizaron siempre por tener una historia bastante compleja detrás, y que te dejaban esa sensación de superación al haber salvado al mundo entero, o cuando menos a Hyrule de su destrucción total. Ahora bien, ¿qué pasa cuando dejas a perfeccionistas como Aonuma y Kojima darle un giro de Open World a estas franquicias? Por supuesto que un gameplay increíble y bastante pulido con detalles en donde menos te lo esperas. Pero al enfocarse en esto dejan en segundo plano la historia, y al tener que cumplir con fechas de entrega, terminan por lanzar al mercado títulos incompletos.

Open World Phantom Pain

  • Metal Gear Solid V The Phantom Pain nunca llegará a ver su final gracias a la separación de Kojima, este talentoso genio desarrollador, del estudio que se quedó con todos los derechos. Del otro lado tenemos a Zelda Breath of the Wild, un título que nos deja con sed de Zelda una vez terminándolo, con un villano que no le ha llegado ni a los talones a todos sus predecesores y un Hyrule que a pesar de conocer la existencia de la abominación parecía regocijarse en festejos y quests innecesarios. Pero Zelda tiene la bendición de continuar con su desarrollador y gracias a esto, aunque con un costo adicional parece que llegaremos a ver la historia digna de un Zelda que cualquier amante de la franquicia espera.

No me lo tomen a mal, cualquier juego y más de este alcance tiene que sobrellevar esta complejidad en su desarrollo y tiempos de entrega, pero lo que quiero externar es que la incorporación del Open World no tiene que ir necesariamente peleado con la historia. Hemos visto a juegos como Uncharted tomar una aproximación interesante a este tema, incluyendo secciones a explorar según el orden que quieras, pero que hacen que el desenlace sea el mismo que la historia tiene planeado para ti, muchos dirán, pues eso no es del todo open world pero de verdad se presenta como una solución para un juego tan dependiente de la historia cómo éste. Por otra parte tenemos a juegos como The Witcher III que construyen su complejidad con varias historias que van en paralelo a la principal, si te dedicas a explorarlas te darás cuenta que todas construyen el ambiente en el que se desarrolla, un mundo cansado de los Witchers. Si te vas por la historia principal te quedarás con la espinita de qué desenlace hubiera tenido la minihistoria que estabas jugando y lo mejor de todo es que cada una de estas pequeñas historias puede tener diferentes desenlaces, todo esto se traduce en beneficios del gameplay e historia, es decir juego con fondo y propósito.

Open World Shadow of Mordor

A pesar de que WB Games últimamente nos ha entregado excelentes Open World’s como Batman y Mad Max me gustaría hablar de mi favorito del cual afortunadamente tendremos secuela en unos meses, Middle Earth: Shadow of Mordor. Este juego construyo todo, incluyendo los Side Quests orientados a enriquecer  la historia sin olvidar los beneficios al gameplay, haciéndote desear acabarte todo el juego antes de llegar al enfrentamiento final. De hecho, creó un sistema que te ayudaba a construir rivalidades que de verdad se volvían personales, a mi juzgar todo este trabajo lo hace uno de los mejores Open World’s.

En fin, los Open Worlds no son malos por si solos, y como bien dije al inicio, brindan una gran cantidad de horas de diversión, pero al combinarlo con franquicias de las cuales el público se ha enamorado por la complejidad de su historia terminan transformándose en productos incompletos que dejan un vacío en nuestros corazones. Metal Gear Solid, siento mucho que hayas tenido este triste final. ¿Y ustedes que opinan al respecto? ¿Los Open Worlds son buenos o son malos? ¿Cuál es su favorito?

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